Me tiré con un pincel hacia el papel y puse escape

Los poemas tendrán vida y el solista te los vendrá a contar.

lunes, 2 de mayo de 2011

Yo.

He intentado miles de veces sentarme a escribir, pero es que… últimamente es tanto lo que quiero decir, que no sé ni por dónde empezar.

Etapa rara. Muy rara. Estaba ahogada, decepcionada conmigo misma (otra vez) y necesitaba más que nunca MONTE. Más que nunca. No existe sitio en el que me sienta mejor. Respirar, tranquila, sin preocupaciones, simplemente mirando al cielo en una noche estrellada, o cegarte por el sol y estornudar. SIMPLEMENTE.

Pero cuando vuelvo, me encuentro DEPENDENCIA. Que pesado me resulta ser yo de quién dependan. Pero si es que yo no me lo he buscado. Esta vez NO. Sé que me gusta estar al frente, ocuparme de las cosas, aunque a veces olvide ocuparme de mi misma y ese, ese es un gran problema. Pero es que esta vez no, esta vez decidí seguir Su consejo. “Tienes que ser más egoísta”, me dice siempre aquel me conoce incluso mejor que yo misma. Y aún así, veo que las responsabilidades vienen solas.

Hice una acción. Una que sólo a mi me afectaba. Y vi que sin quererlo, llegó hasta el último de la fila pasando antes por cada uno de ellos. ¡Pero bueno! ¡Qué agobio! ¡Independizar vuestras vidas! Estáis haciendo que de mi dependa demasiado. DEMASIADO. Y no os dais cuenta NINGUNO, que yo también me canso, que yo también respiro.

La culpa es mía. Vale, lo acepto. Pero, ¿algún virtuoso me puede decir qué hacer para evitarlo? Estoy un poco perdida, incluso ahogada. Voy a mirar el frente, y como mucho bajaré la cabeza para mirarme a mí. A MÍ. Y caminaré sin preocuparme por una vez de nada más.

Menos mal que está Él. Siempre. Me abre los ojos. Hace que yo misma me aclare sin imponer nunca sus ideas. Se queda hasta el amanecer y habla conmigo. Gracias Fer.

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sábado, 12 de marzo de 2011

Oh capitán, mi capitán.

Días ajetreados. Lluviosos. Pero no malos. Un poco de todo. Reflexivos, quizás. Si, esa es la palabra. Y que mejor escenario para escribir estas cuatro tonterías que lo que se ve a través de mi ventana: Un callejón, la noche, una farola y lluvia. Todas las persianas bajadas, y el humo de alguna chimenea cercana. Muchas veces me pregunto cómo será la vida de los que nos rodean, de los que viven dentro de esas casas cerradas a cal y canto que veo a través del cristal. Odio bajar las persianas cuando llueve, de hecho nunca lo hago. –Se manchan los cristales… Exacto, se manchan, ¿Y qué? No existe mayor ilusión que ver como la gota que has elegido para perseguir con la mirada gana la carrera hasta desaparecer. Pero parece que son mucho más importantes otras cosas. Cosas más importantes que mirar al exterior, que disfrutar del olor a tierra mojada, o incluso a asfalto, y que escuchar las gotas caer una tras otra. Las PERSONAS siguen escondidas en sus casas, esperando a que termine de llover, para salir y seguir su ritmo de vida.

PERSONA. Creo que actualmente sería incapaz de definir esa palabra para que fuera correcta. Los diccionarios la definen como “individuo de la especie humana”, pero los individuos de la especie humana, sienten. Y eso a veces se nos olvida. Peleas. Gritos. Jaleo. Todo eso contraído en nuestras vidas, que es en la que estamos. Aquí. Ahora. En este mismo instante. Por tanto, respira hondo, y limítate a VIVIR. Menos complicaciones, menos parafernalia, menos canibalismo estúpido.

Y aún así, centramos nuestras vidas en discusiones que no llevan a ninguna parte. Y cuando muramos, nada de eso habrá servido. Simplemente, tú ya habrás desperdiciado tu vida. Tu vida como PERSONA.

No digo con esto, que todo aquel que luchó e incluso que murió por el bien de los demás no lo hiciera bien y desperdiciara su vida. Cuando hablo de discusiones, de conflictos, me refiero a pataletas, a gritos con aquellos a los que realmente quieres y no valoras lo suficiente, o simplemente con aquellos con los que tienes que convivir.

¿Por qué desperdiciar tu vida? Cuando sea tarde te darás cuenta de que has estado demasiado ocupado intentando crear la vida perfecta para ti, pero se te ha olvidado vivirla.

Vamos, aún estas a tiempo.

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jueves, 3 de marzo de 2011

Trátame y trátate, como debe de ser.

"Las mejores cualidades de nuestra naturaleza, como la flor de los frutales, sólo pueden preservarse con el tacto más delicado. Sin embargo, no nos tratamos a nosotros mismos ni a los demás con esa ternura” Eso dice Henry David Thoreau en “Walden (la vida en los bosques)”. Tiene mucha razón. Tiene tanta razón, que incluso me asusta. A estas alturas, a ésta edad, todos debemos de estar supuestamente educados. Enseñados. Enseñados a hablar y no gritar. O simplemente a hablar. A secas.

Es mucho mas fácil fingir que no ha pasado nada antes que hablar. ¡Claro que si! Pero después llegan las explosiones. Aquellas donde lo sueltas ABSOLUTAMENTE todo, y salen de tu boca PALABRAS. Palabras encendidas por la rabia. Pero aún así, aún siendo conscientes de esto, mas de uno se acomoda: ..-El tiempo lo cura todo. Pues yo creo que no.

Lo que tengas que decir, dilo. Me cuesta entenderlo. ¿Por qué no habláis las cosas? Quizá me repita pero, ¿Por qué convertir lo fácil en difícil? Últimamente me da la sensación de que todo el mundo lo hace. Será porque lo difícil da más que hablar. Pues entonces no te quejes. Es mucho mejor ver las cosas como son, no hacen falta enredos, solo objetividad de la que mas de uno carece por decisión propia.

Todo está en ti mismo, en nadie más. Las cosas, mas fáciles o más difíciles, irán como y solo quieras que vayan. TODO depende ti, como ver las cosas, como aceptarlas.

Eso sí, cuando hablo de simpleza, no me refiero a la importancia que pueda tener algo. Puedes tener un problema, que en sí, sea complicado. O más fácil, verlo tal y como es. Apartando suposiciones y toda clase de enredo. Pero claro, otra vez, depende de ti.

Sonríe, chico.

“Tres de azúcar en el café, la vida ya es bastante amarga”


martes, 15 de febrero de 2011

Pintura: El Viajero melancólico. Sandro Chio.

Y yo que sé que va a ser de mí de aquí a un año, si ya he perdido la esperanza, la motivación, las ganas… Se ve que lo del karma va a ser cierto.

Que desastre, que mal, que pobre. Una y otra vez. Los perfectos siguen siendo perfectos. Y yo, sigo siendo aquella de siempre. Aquella que intenta agarrar la constancia después de 17 años y no soltarla jamás. Aquella inútil que es incapaz de estar sentada más de dos minutos y que siempre encuentra miles de cosas más importantes que hacer.

Y esto… ¿Tiene solución? -¡Propóntelo enserio y lo conseguirás! Y una mierda. No tengo fuerza de voluntad ni para eso. Engañao.

Y es que ni siquiera lo entiendo yo misma, como puede preocuparme tanto y no hacer nada al respecto, cuando realmente sé que está en mis manos.

Esfuerzo. Esa palabra no está en mi vocabulario.

He renunciado a cosas. Como gesto, está bien. Ahora hay que aprovecharlo.

Y los miro, a ellos. Y cada vez me doy más cuenta de que no quiero que mi futuro sea igual. No quiero. No puedo. Lo dejaría todo. Lo sé.

Que absurdo me resulta obstaculizar mi propio camino. Que absurda me resulto.





-“Estás espesa”… -No lo sabes tú bien.


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martes, 1 de febrero de 2011

Imperfecciones.


Apunto de estallar.

Una cuenta atrás, que segundo a segundo, me acercaba un poco más al desastre, a la explosión. Una cuenta atrás, que segundo a segundo, me acercaba simplemente a gritar, o lo que es peor, a hablar. A decir miles de cosas de las cuáles (podría decir con certeza) me arrepentiría. Pero el temporizador se paró cuando solo quedaba un segundo. Se paró en seco. Y ahí, pensé. No era culpa suya, solo era la gota que colmaba el vaso. Ese vaso, que ya hace tiempo que mantenía entre algodones para que no se derramase y no se hiciera con sus aguas un océano infinito, cubierto de gente con rabia y situaciones incómodas.

Pero como decía, no tenía que pagar todo con ellos. No todo. Pero aquí no se salva NADIE.

Ese enfado general. Lo sé, no debo comparar, de hecho, no lo hacía, pero las cosas son demasiado diferentes. Antes, eran uno más, ahora, incluso sin querer (o eso espero) han creado un muro. Y eso, realmente no es lo que me molesta, ya que cualquiera sería capaz de definirlo con una sola palabra: INEXPERIENCIA. Y yo, lo entiendo, pero coño, acéptalo y se mas humilde.
Yo, he trabajo, me he esforzado. ¿Para qué? Pues para nada, parece ser.
Y exige algo de mérito. ¡NUNCA!. Seamos realistas, enseguida resaltaría la etiqueta que llevas colgada del cuello, la etiqueta que te tacha de egocéntrico. De protagonista. Que equivocados estáis.

Pero yo, que me conozco casi mejor que nadie, me voy a ahorrar el tomar medidas drásticas que se que nunca llegaría a cumplir, asique iré directamente a lo práctico. Seguiré trabajando como nadie, que es para lo que sirvo, y sin tener que demostrar nada a nadie, ya se notará quién soy.
Ya se notará QUIÉNES SOMOS.

Hoy, os dedico: Canción de amor propio. -> Ismael Serrano. http://www.youtube.com/watch?v=CO96s-aJr3Y

lunes, 3 de enero de 2011

Terapias mal llevadas sin nadie que mediara por dos histéricos. (1999, LOL)


Y con sentarnos frente a frente lo habríamos solucionado. Ese miedo que nos paraliza nos lo impidió. Y yo, cegada ante todo me creí madura e incomprendida, cuando la primera niña era yo. No es justo. No fui justa. ¿Y ahora qué? Ahora nada.

Por vergüenza, dejé de ser. Me creí sentir fuerte, cuando realmente no lo era. Me disfracé de adulta. Pero yo era la más insegura del mundo. De nuestro mundo. Y te culpo a ti, siempre, todos los días desde entonces, sabiendo que en el fondo la culpa es totalmente compartida. No supe luchar. Pero es que tú tampoco supiste. Y eres tú. Lo peor de todo, es que se que eres tú. Tú y no otro. Solo tú.

Y me ahogué en la opinión, en la opinión que nadie decía y que muchos pensaban, y yo, yo lo sabía, y no lo pude pasar por alto. Lo siento, no pude.

Acércate a mí y pregúntame. Háblame como nunca lo hiciste, y te contestaré como siempre intenté hacer. Y, ¿por qué no te quedaste aquel día? Eso me dijo tanto… me dijo demasiado. Quizás lo suficiente. Yo intenté rectificar pero no me dejaste. Y después, después te esperé. Aún así, te esperé, estuve allí, por ti, pero tu no.
Y el tiempo ha pasado desde mi error. El año ha pasado y yo sigo aquí, en la misma página de un libro que hace tiempo dejó de cobrar sentido. Y yo, empeñada en recuperar hasta la última línea de aquel capítulo que ya acabó.

Pero… ¡Quien me ha visto y quién me ve! … la dueña de lo real, de lo práctico, de lo lógico…. Está bien, me aplico el cuento.

Esta vez, me lo digo yo.




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domingo, 5 de diciembre de 2010

Éramos nuestro presente, ahora nuestro pasado.


Y como no descentrarse de lo supuestamente importante, si no puedo evitar pensar. Y si lo consigo, canciones. Son las que me hacen pensar, reflexionar, recordar, y si, echar de menos.

Ellas son las culpables de todo. De llorar.

Y que bien sentaba escuchar “nosotros somos dos, y ellos tiene celos”, y creerte protagonista de miles de canciones con final feliz, que bien sentaba.
Para después, dejarlo todo. Ponerlo en venta…. “Si tu magia ya no me hace efecto, como voy a continuar, si me sueltas entre tanto viento, como voy a continuar” Y verte encerrada, después, en querer volver y no poder, en un echar de menos, en un echar en falta. Y enchufar los auriculares a ti mismo y escuchar. Peor, escucharte… “Por que tenia pa los dos una madriguera”… Y aún así… “Los dos pasamos hambre de comernos todas las tardes”. Los dos, dice la canción. Pero solo dice la canción.
Supongo que después irá un “Hoy vas a mirar pa´ lante”.
Supongo…, y espero.